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Historia de Cabrales | Menendez Pidal y Torner en Arenas de Cabrales

Menedez Pidal en la plaza de San Juan

Un día hace ya bastantes años alguien, no recuerdo quien, me recitó unos versos:

Del puertu bajó el Corri-corri
Danza de majada errante
Un día de San Juan escampau
Por el camin de Portudera vienen
Entre aromas de yerbaluisa
Llenas las manos de laureles en flor
Jelechos y flor de un día
Soñé que a la villa de Arenas llegabas
Bailando en la plaza vieja
En el corru Tresanjuan
Con el bailin y las tocadoras
Mimosas las bailadoras, seductoras
Arte y pleitesía, homenaje de mujer
Nobles hijas de Arenas
Cultivadoras del secreto baile
Por España y Europa
Vuestra danza ofrecéis
Religiosa, mística sagrada
Siempre viva de riqueza
Celta o funeraria
Apolo o Dafne; mito, danza, rito
Ocultas tus raíces en el ayer
Raigambre que le dan a la danza
En lontananza de coplas y romances
Y leyendas virginales
Dulces pandorios, panderetas
Del ya usado arniu y bexigu
El tambor.

Recuerdo que una vieja pastora cabraliega me contaba rememorando sus años de juventud en el Puertu:

“Con un tueru que tuviera buena cuerre y la piel de una zalampiernu o de un bexigu vieyu, hacíamos los tambores. Por debaju poníamos unos hilos untaos de cera bien tensaos pa que retiñera. Cantabamos muchos romances. D’aquella tou el mundu sabía romances…”

Y, sin duda, parafraseando al anónimo autor de estos versos, del Puertu, bajarían aquellas mozas que, el día 14 de Agosto de 1930, iban a cantar y danzar en el Corru de San Juan.

Don Ramón Menéndez Pidal, Eduardo Torner, Aurelio de Llano y otros acompañantes, querían conocer nuestra danza y escuchar aquellos viejos romances, que se cantaban por los pueblos, las vegas y las mayadas de Cabrales. Volverían a repetir la visita en 1932 para grabarlos en disco y filmar.

Xabel Llano nos enmarca el contexto en el que se desarrollan estas visitas, en su blog Cabrales nos papeles:

“…musicólogos como’l gran mayestru Eduardo Martinez Torner qu’acompañaría a Ramón Menendez Pidal na busca de romanceru popular en Cabrales y n’otros sitios d’Asturies, al igual que lo hiciera García Lorca. Estas cuestiones y nuevos métodos deprendizaxe, iguarían en parte la dicotomía ente l’ambitu rural y l’urbanu al dar a la cultura popular una categoría superior a la que taban avezaos.”

Martinez TornerRamón Menendez PidalCabaña de la tía Carola en Tordín donde se alojaba Aurelio de Llano

“Manolo”, Manuel Niembro de la Concha, refiere en “El Eco de los Valles” de Panes la visita de aquellos prestigiosos investigadores:

“ Uno de estos pasados días ha estado en este concejo en viaje de estudios folklóricos, el sabio presidente de la Academia de la Lengua D. Juan Menéndez Pidal (1), acompañado de su hijo D. Genaro, estudiante de filosofía y letras, de su sobrino, el ingeniero de montes D. Guillermo Galmés y del Comisario Regio de Bellas Artes, D. Aurelio de Llano, hijo adoptivo de Cabrales, por reciente acuerdo de este Ayuntamiento, como premio a su labor exaltando las bellezas naturales de este rincón aún no bastante conocido de los turistas.
En Arenas se organizó el ya célebre corri-corri, a instancias del señor de Llano, para dar a conocer al sabio investigador de antiguas costumbres, tradiciones romances y leyendas, este baile típico, único, simbólico y evocador cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. El señor Menéndez Pidal mostró su agrado en frases entusiásticas, llevando de él, no sólo recuerdo grato, sino motivos para una interesante película que impresionó su hijo D. Gonzalo, joven estudioso y culto que irradia simpatía. Los distinguidos viajeros subieron el mismo día a visitar los Picos , las vegas y las majadas de Arenas, tan bellamente descritas por D. Aurelio de Llano, a quien los pastores y pobladores de la montaña consideran como “de casa” , viendo malogrados sus planes y frustrada la expedición por la lluvia tormentosa que les sorprendió en Valfrío, mas arriba de Tielve, de donde hubieron de regresar con la pesadumbre de no haber podido disfrutar del talante y sabor del espectáculo sorprendente, de incomparable grandiosidad que ofrecen los Picos de Europa”

(El Eco de los Valles 15 de agosto de 1930)

(1) Se trata de un error de “ Manolo”. Quien estuvo en Arenas fue D. Ramón Menéndez Pidal. Su hermano Juan había muerto en 1910.

El advenimiento de la República, en 1931, contribuyó de una manera decisiva a impulsar el estudio, a despertar el interés, y a valorar la cultura popular. A la par, los habitantes del mundo rural, percibieron este interés y fueron conscientes de que eran depositarios de un acerbo cultural que debía darse a conocer. Martinez Torner era uno de los más importantes investigadores del folklore popular en aquella época y en esta región. El 14 de agosto de 1932 acompañaría a Menéndez Pidal en una nueva visita a Arenas. Así nos la cuenta de nuevo “Manolo”:

“El domingo, 14 del actual, acompañado del Comisario de Bellas Artes, D. Aurelio de Llano, cabraliego adoptivo, se personaron en Arenas el Presidente de la Academia, señor Menéndez Pidal, el popular musicógrafo, autor de inspiradas composiciones sobre motivos folklóricos señor Torner y varios profesores españoles y alemanes, con el objetivo de filmar-obtener figuras fotográficas- el Corri-corri y la Danza Prima y a impresionar discos con los cantos tradicionales, habiendo el operador quedado satisfecho de su trabajo, ya que la gente de Arenas -hasta la tía Maria Josefa (2)- se han prestado con voluntad a cantar tocar y bailar ante los aparatos fonográficos y de proyecciones cinematográficas. Digno es en verdad de toda loa que personalidades tan destacadas en el campo de las ciencias cultiven el folklore, se interesen, no solo a llevarlo al libro y a la revista sino a la pantalla, al cine hablado o sonoro, para que no se pierdan nuestros cantos, bailes y costumbres típicas, todo lo tradicional, que parece mirarse con desdén, sino con burla, por las gentes de ahora, muy del siglo, positivistas y materializadas que prefieren los modernistas a los clásicos y tienen el honor el llevar a cuenta y saberse de memoria todo el historial de los equipos que arrean patadas en los campos deportivos.”

El Eco de los Valles 5 de septiembre de 1932.

(2) La tía Maria Josefa , de Moradiellos, casada con el tíu José Porreru, bailin del corri-corri alla por el año 1900.

La visita de Menéndez Pidal a Arenas, se enmarca en el proyecto de investigación que llevaba a cabo en torno a lo que denominó “bailes romanceados”

Menendez Pidal conocía el corri-corri a traves de las referencias de Aurelio de Llano, que colaboró con él recopilando romances por la geografía asturiana. Y Cabrales era un pueblo de romances : La transmisión oral, las reuniones en las cabañas del puertu o de Nava, las tardes de sol en los portales , o las largas noches de invierno, eran una buena ocasión para recitar aquellos largos repertorios que almacenaban nuestras abuelas en su memoria. Muchas veces, muchas, siendo yo un niño, mi madre nos recitaba el de doña Inés Portocarrero, el de Delgadina…..Hoy en Cabrales ya nadie recita romances, ni los conocemos.

Acerca de esto escribe Aurelio de Llano a Menéndez Pidal:

"Acabo de llegar de los Picos de Europa; me faltaban por explorar los cuatro pueblos de aquellas montañas (…). En Bulnes hay una vieya que sabe romances; no los pude recoger porque era la hora de regresar cuando topé con ella; vuelvo allá en junio y los recogeré. En Arenas encontré una gran recitadora María Fernandez Díaz, me dijo que sabía un cestu de romances; no tuvo tiempo de recitarme más que los adjuntos, pero como yo he de volver allá haré que vuelque el cestu".

Torner grabando romance en Arenas. Cantan Angela y Tina Sierra. Al fondo se ve a Menedez Pidal

Como ya hemos dicho, el 15 de agosto de 1930, llega Menéndez Pidal a Arenas acompañado de su hijo Gonzalo como fotógrafo. Una vez allí "se trasladan a la plaza de San Juan donde se formó la tradicional danza del baile de corri-corri que fue cantada por las hermanas Sierra".

“(…) el notable académico atento al canto y movimientos recogía apuntes para la composición del romancero que muy en breve piensa editar. Su hijo Gonzalo impresionó una película”

Menendez Pidal escribió acerca de nuestra danza:

“El corri-corri solo lo conserva este pueblecito de Arenas de Cabrales. No se baila en Poo ni en Arangas etc., vecinos. Se conserva en Arenas por especial empeño de un vecino culto de allí” (se refiere sin duda a Anselmo de Caso)
“Personajes de la danza: seis bailadoras con traje asturiano, llevan en cada mano un ramo de laurel, no castañetean ni levantan los brazos, siempre los llevan caídos. Tres cantadoras, una al tambor y dos al pandero. Un hombre, el bailín con traje asturiano, que está desusado totalmente fuera de este baile”

Mas adelante en el tomo 2º del Romancero hispánico, escribe refiriendose a nuestra danza:

“El que presencié por agosto de 1930 en Arenas de Cabrales se hizo vistiendo todos los actuantes traje asturiano y al son de panderos redondos y un tambor tocados por tres mujeres, las cuales cantaban, no romances viejos sinó dieciochescos: Rosaura la del guante, Doña Josefa Ramirez, y otros así. Es danza de aire reposado y hierático; las seis bailadoras llevan siempre los brazos caídos y una rama de laurel en cada mano (…). Se trata, sin duda, de una danza de origen sagrado, como lo era otra parecida descrita por Cervantes.”

D. Ramón Menéndez Pidal, como ya hemos visto, llegaría de nuevo a Arenas en setiembre de 1932. Acude acompañado esta vez por Eduardo Martinez Torner, el conocido musicólogo asturiano. Nuevamente el escenario será la plaza de San Juan. Allí grabarán en disco romances y canciones, entre ellos el, según Menendez Pidal, “ Romance del pan moreno” (se refiere al de La peregrina y el pastor) cantado por las hermanas Angela y Tina Sierra.

Corri corri fotografiado Por Gonzalo Menendez Pidal en 1930

"Los viajes había que realizarlos con una impedimenta que consistía en la máquina para grabar, una batería de pilas eléctricas para poder trabajar en aquellos pueblos que, por apartados y remotos no tuvieran electricidad, un micrófono,, un altavoz y una caja con discos vírgenes. Este conjunto de cosas pesaba cerca de un centenar de kilos. Todo iba bien cuando los viajes podían realizarse en coche o en carro (…)"

A lo largo de su historia el Corri –corri tuvo diferentes letras. El Romance de la peregrina y el pastor” que hoy acompaña siempre a nuestra danza, y ya “bastante oficializado” según Menéndez Pidal por los años 30 del siglo XX, debió ser adoptado en los años siguientes frente a los otros romances ya citados, a los que hay que añadir los de “ Doña Inés Portocarrero” y el de “ D. Pedro Valenzuela “. “ Solo estos cantaban- señala M. Pidal- no cantaban Gerineldo, ni Delgadina, ni Conde Niño…”.

La elección de los cantares debía ser bastante aleatoria y debía variar según la ocasión en que se bailaba nuestra danza. Buena prueba de ello es esta copla recogida por Torner:

Fuíme a la mar y pesqué
Un pescadito en la rede
Un pescadito en la rede
¡ay! Quien te pescara a ti
Niña de la saya verde.

O las que le cantó Josefa Mier en Arenas en 1917 a Constantino Cabal:

Eché la caña al río
Para pescar una anguila
Buen trabajo me costó
Pero yo coger ¡cogíla!

Vaya por l’amor de Dios
Y los clavos de una puerta
Que porque me falta un ojo
Han dado en llamarme tuerta!

Cuanto más corre el arroyo
Más cristalina es el agua
Cuanto más hablo contigo
Más me gustan tus palabras

Eres una y eres dos
Eres tres y eres cincuenta
Eres la iglesia mayor
Donde todo el mundo entra

La improvisación en la interpretación de coplas en la danza del Corri-corri no es exclusiva de un pasado remoto como no lo es tampoco la manipulación de la danza. Si en aquel pasado esa danza mágica, profana, fue tutelada por la iglesia , haciéndola desfilar en las procesiones delante de los santos y adjudicándole un romance religioso, en la posguerra, con motivo de algún evento de exaltación patriótica o de afirmación nacional, organizado por el Régimen, no solían faltar los Coros y Danzas de la Sección Femenina de Falange, a la que pertenecía el grupo de Arenas. Era buen motivo para componer unas coplas ad hoc. Y se compusieron y cantaron:

Gracias a Dios y al Caudillo
Y al ejercito español
Bailamos el corri-corri
Y cantamos el Cara al sol.

Romance de Doña Josefa Ramirez