Historias de Cabrales: La Petrolia
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- Publicado el Domingo, 20 Enero 2013 10:49
- Escrito por Paulino Díaz Antón
Corría el año 1956 o 57; hay quien dice que el 54. No se sabe a ciencia cierta. El ronroneo del motor de un Peugeot 403 familiar rompía, aquel apacible día de verano, el silencio de las calles de Sotres, mientras avanzaba lentamente por la empinada pista engravada que,desde la Curvona subía hasta Sotres, para detenerse, entre la expectación del vecindario, en la Bolera del ríu. No es que fuera la primera vez que los sotrianos vieran circular por su pueblo un vehículo de motor: aquellas calles centenarias asentadas sobre la caliza habían sido testigos de paso hacia Ándara de los land- rover y carrocetas de la Real Compañía Asturiana de Minas. Sotres era, por entonces, un pueblo, en cuyas intrincadas caleyas o caleyones, tenía su reino el “cadu”, nombre que se da en Cabrales a aquellas piedras que afloran, en el territorio “cuestu” y “caliar” sobre el que está fundado, casi mimetizado con el entorno, aquel viejo asentamiento humano en el que la rueda era un invento inútil.
El cura y el ama. Una de gramática parda
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- Publicado el Martes, 18 Diciembre 2012 18:10
- Escrito por Paulino Díaz Antón
Hace unos días, un cabraliegu de 92 años, con excelente memoria y gran sentido del humor, me recitaba unos versos que podemos encuadrar en ese género, que, tradicionalmente, ha dado en llamarse gramática parda, en los que siempre aparecen la molinera y el cura, el molineru y la rapazona o este otro clásico: el cura y el ama.
Historias de Cabrales. La escuela
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- Publicado el Sábado, 01 Diciembre 2012 23:26
- Escrito por Paulino Díaz Antón

Aún guardo en mi retina la imagen de aquellos críos de finales de los años 50, pantalón de Mahón con petu con remiendos en la culera y las rodillas, los cepelines y una mancha de color azul en la moña: no se nos ocurría otro modo de limpiar los restos de tinta de la pluma después de que acabábamos las tareas en la escuela.



